La medicina estética es una profesión que exige una actualización constante, una elevada precisión técnica y una gran capacidad para gestionar pacientes, expectativas y responsabilidades. Sin embargo, existe un aspecto que rara vez forma parte de la formación médica: comprender cómo el estrés afecta al rendimiento profesional y a la salud del propio facultativo.
Con el objetivo de abordar esta realidad desde una perspectiva científica y práctica, IT Pharma celebró el webinar “Estrés profesional y biología del rendimiento: lo que nadie enseña al médico estético”, impartido por el Dr. Jesús Chicón, quien compartió las claves biológicas que explican cómo el estrés influye en nuestro rendimiento y qué estrategias pueden ayudarnos a prevenir el desgaste profesional.
Un cerebro diseñado para sobrevivir
Uno de los conceptos más relevantes de la sesión fue entender que, desde un punto de vista biológico, seguimos funcionando con mecanismos desarrollados para garantizar la supervivencia.
Aunque los desafíos actuales son muy distintos a los de nuestros antepasados, el organismo responde de forma similar ante situaciones como la presión financiera, las exigencias asistenciales, la responsabilidad clínica, la evaluación constante de los pacientes o la exposición en redes sociales.
Ante estas circunstancias, el cuerpo activa una respuesta de alerta liberando hormonas como el cortisol y la adrenalina. A corto plazo, este mecanismo es adaptativo y beneficioso, ya que mejora la atención, la capacidad de reacción y el rendimiento. El problema aparece cuando esta activación se mantiene de forma continuada.
Cuando el estrés se convierte en un problema
Durante el webinar, el Dr. Chicón explicó la diferencia entre el estrés agudo y el estrés crónico.
El estrés puntual forma parte de los mecanismos naturales de adaptación del organismo. En estas situaciones, el cortisol ejerce incluso un efecto protector y antiinflamatorio que ayuda al cuerpo a afrontar periodos de mayor exigencia.
Sin embargo, cuando el estrés se prolonga en el tiempo sin una recuperación adecuada, esta respuesta deja de ser beneficiosa. El cortisol pasa entonces a comportarse como un factor inmunosupresor y proinflamatorio, favoreciendo la aparición de síntomas como fatiga persistente, alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse, pérdida de motivación y disminución del rendimiento profesional.
Este proceso es el que puede desembocar en el conocido síndrome de burnout, una realidad cada vez más frecuente entre los profesionales sanitarios.
El mito del multitasking
Otro de los aspectos abordados durante la sesión fue el impacto de la multitarea sobre el rendimiento.
Según explicó el especialista, el multitasking realmente no existe. Lo que ocurre es un cambio continuo de atención entre distintas tareas, un proceso denominado switching.
Cada vez que interrumpimos una actividad para responder mensajes, revisar correos o atender otros estímulos, el cerebro debe reorganizar sus recursos y activar diferentes circuitos neuronales. Este proceso supone un importante gasto energético y contribuye al agotamiento mental.
Por ello, muchas veces no es la cantidad de trabajo lo que genera mayor cansancio, sino la forma en que gestionamos nuestra atención a lo largo de la jornada.
El coste de no tomar decisiones
La toma de decisiones también tiene un importante componente biológico.
Durante el webinar se destacó que la procrastinación no solo afecta a la productividad, sino también al bienestar emocional. Mantener decisiones pendientes prolonga la activación de los mecanismos de alerta y consume recursos cognitivos de forma constante.
En otras palabras, aplazar decisiones importantes también genera desgaste.
Para evitarlo, el Dr. Chicón recomendó reservar momentos específicos para abordar cuestiones relevantes y compartió una estrategia sencilla denominada “Regla de las 4D”: “Las Decisiones se toman el Domingo Después de Desayunar”.
Más allá de la anécdota, el mensaje es claro: las decisiones importantes deben tomarse en momentos de calma y claridad mental, evitando hacerlo bajo presión, cansancio o estrés.
La red de salvación biológica
Como cierre de la sesión, el Dr. Chicón recordó que el organismo dispone de herramientas capaces de proteger nuestra salud y rendimiento siempre que respetemos ciertos principios básicos.
Entre ellos destacó la importancia de la cronobiología, respetando los ciclos naturales de sueño y vigilia para favorecer la recuperación física y mental.
También subrayó el papel del movimiento diario, señalando que el verdadero problema no es el ejercicio insuficiente, sino el sedentarismo mantenido en el tiempo, uno de los factores que más contribuyen al deterioro progresivo de la salud.
Por último, destacó la relevancia de la alimentación como base del rendimiento funcional. La calidad de los alimentos que ingerimos influye directamente sobre nuestros niveles de energía, nuestra capacidad cognitiva y nuestra respuesta frente al estrés.
Comprender la biología para mejorar el rendimiento
A lo largo de la sesión, los asistentes pudieron comprender que el rendimiento profesional no depende únicamente de los conocimientos técnicos o de la experiencia clínica, sino también de la capacidad para gestionar adecuadamente los mecanismos biológicos que regulan el estrés.
A través de un enfoque basado en la neurobiología y la fisiología del rendimiento, el Dr. Jesús Chicón ofreció herramientas prácticas para identificar hábitos que favorecen el desgaste y sustituirlos por estrategias que permitan desarrollar una carrera profesional más saludable y sostenible en el tiempo.
Una sesión de gran interés para todos aquellos profesionales que buscan cuidar no solo de sus pacientes, sino también de su propio bienestar.
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